Suelo escuchar a mis clientes y a otras personas amantes de los vinos, hablar sobre la calidad de los mismos.

Pero ¿qué entendemos por calidad? y más importante aún ¿cómo reconocemos que un vino es de calidad? A continuación les comparto unos tips básicos que debemos de tomar en cuenta y que va más allá de un tema meramente del gusto personal por determinadas cepas.

1. Calidad sensorial
Cuando hablamos de calidad sensorial hablamos de la calidad percibida mediante la cata profesional de un vino. La calidad se convierte en un factor relativo debido a los gustos personales que varían de persona a persona, y por lo tanto, lo que para un consumidor puede representar un vino de buena calidad para otro puede serlo de calidad media o baja.

Cuando un consumidor descorcha una botella para su deleite, muy probablemente difiere de lo que un profesional del sector tomará en cuenta con el mismo vino. Por tanto, en la calidad sensorial habrá que dejar de lado aspectos de percepción ajenos a los gustos personales que son meramente de disfrute al paladar personal: aspectos que van desde el precio, la marca, la imagen del producto o el contexto de consumo.

2. Calidad nutricional
Cuando el vino se toma con moderación, el vino es un alimento. Una copa de 125 ml contiene solo 150 calorías. Además contiene macro y micro nutrientes. Aporta, entre otras cosas: sales minerales, vitaminas, hidratos de carbono y algunas proteínas.

El contenido de azúcar es muy bajo y es rico en antioxidantes. El alcohol que contiene el vino es de origen natural, puesto que la fermentación se produce por el azúcar natural de la uva, un buen vino nunca lleva azúcares añadidas. El vino nunca se obtiene por destilación como es el caso del whiskey, el vodka, el ron, entre otros licores.

Cuál sería un mal vino desde este punto de vista: los que les agregan azúcar de caña u otro tipo de azúcar para obtener la fermentación. O cuando se les agrega químicos desde la cosecha de la uva para evitar plagas en las plantaciones, o sustancias conservantes (alto contenido de sulfitos), aromas y saborizantes artificiales para camuflar malos sabores o crear falsos gustos.

3. Calidad formal
Muy importante. Sospeche de un vino que diga que es de determinado país, pero que en su etiqueta no contenga estándares de calidad que el país de origen del cual se menciona las exige. Por ejemplo, un vino puede decir Hecho en España, pero si en el mismo no encontramos sellos de denominación de origen, ni otros indicativos al respecto, usted podría estar comprando un supuesto vino español envasado en otro país.

La garantía de origen, trazabilidad, higiene, salud, son entre otros datos que deberían estar muy claros en la etiqueta de un buen vino. Los sellos de calidad (Denominación de origen, vinos de la tierra, IGP…) todos ellos son regulados por las leyes nacionales, supranacionales y reglamentos que definen las condiciones de producción y las características generales de los vinos. Estas marcas de calidad certifican que la totalidad de las condiciones de elaboración han sido supervisadas con los más altos estándares.

4. Patrones de calidad
Si la calidad del vino solamente se tratara de un gusto personal, no existirían especialistas en el tema. Al fin al cabo, los paladares más adiestrados y con mayor experiencia coinciden en una determinada valoración y que no puede ser fruto de la casualidad.

Está claro que aunque te comparta la siguiente pauta a tomar en cuenta en tu próxima cata profesional o entre amigos, no hay garantía de que te guste el mismo vino que le gustó a un experto que lo haya calificado de muy bueno.

El patrón que te doy a continuación es para que intentes descubrir la calidad de un vino con el cual aprenderás, de a poco, a descubrir una serie de condiciones establecidas y que la mayoría de los consumidores consideran positivas. Por lo tanto, un buen vino debería cumplir con las siguientes condiciones:

1. Equilibrio
Dentro del equilibrio juegan cuatro elementos esenciales que caracterizan a los vinos: el dulzor, la acidez, el tanino y el alcohol. Y un vino es equilibrado cuando ninguno de ellos predomina sobre el otro. No debe de contener taninos agresivos, dulzor inadecuado, acidez exagerada, ni predominio de alcohol. Un secreto que les comparto: el vino equilibrado acompaña perfectamente la mayoría de los platos.

La armonía entre estos aspectos es un buen indicador de su buena calidad.

2. Longitud
Es un término que se utiliza para describir un vino a lo largo de todo el paladar. Un vino de buena longitud, o largo, es el que imprime todo su sabor en la lengua y cavidad bucal, es intenso, y su sabor perdura después de haberlo tragado. Un vino corto es el que produce una gran impresión al comienzo pero rápidamente pierde intensidad en la boca. La longitud es uno de los elementos más seguros y más sencillos para reconocer la calidad de un vino.

3. Profundidad
Este es otro factor subjetivo y que es difícil de valorar pero a su vez el mejor atributo de un vino de alta calidad. Decimos que un vino tiene profundidad cuando no es plano en boca y unidimensional en el paladar sino que en cambio, parece tener capas de sabor mientras recorre nuestra boca. Un mismo vino puede evocarnos varios sabores en su paso por nuestra cavidad bucal. Un vino plano no es un buen vino.

Si el equilibrio es la relación entre los elementos principales del vino, la profundidad tiene que ver con su presencia. Todo vino debe tener cierto grado de acidez. Un gran vino es aquel que tiene el grado preciso de acidez y que por lo tanto lo hace excepcional.

4. Complejidad
No tiene nada de malo un vino simple. Pero un vino que cada vez nos revela cosas diferentes sobre sí mismo será siempre mucho más interesante. Un vino complejo nos sigue impresionando con cada sorbo y evidentemente eso tiene que ver con la calidad del mismo. ¡Compra vinos que te sorprendan!

5. Carácter
Al igual que las personas, los vinos tienen características especiales que proceden de su terruño de origen. Un vino con carácter es aquel que la variedad de uva le ha dado, por su aroma, por su mineralidad, entre otros factores propios de cada tipo de uva.

¿Te atreves a encontrar lo mejor de un vino? No te conformes.
¡Salud y que lo disfrutes!

Carmen Cruz

Es originaria de la ciudad de Santa Rosa de Copán, Honduras.
Máster en Gestión de Cultural por la Universidad Carlos III de Madrid. Licenciada en Letras y Filosofía por la Universidad Rafael Landívar de Guatemala.
Actualmente radicada en la ciudad de Santa Rosa de Copán en donde trabaja como gestora cultural independiente y en un proyecto de emprendimiento propio.
Fue Subdirectora de Cultura de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Ha sido Directora Ejecutiva de la Fundación para el Museo del Hombre Hondureño. Presidente del Comité de Centros Culturales de Tegucigalpa. Jefe de la Unidad de Negocios Editoriales, Hemeroteca y Editora de Turismo e Identidad Nacional para el Grupo OPSA, La Prensa, en San Pedro Sula. Técnico académico administrativo de la Dirección de Posgrados de la Universidad Rafael Landívar de Guatemala. Ha sido profesora titular de la Universidad Rafael Landívar y Universidad del Istmo en las clases de: Introducción a la Literatura; Lenguaje y comunicación; Antropología filosófica y Apreciación de cine.
Perteneció al Comité Internacional de Investigación y Crítica Literaria de Editorial Promesa de Costa Rica, la Universidad de Costa Rica (UCR) y la Universidad de la Sabana de Bogotá, Colombia.
Ha dado conferencias y tiene publicaciones en países como México, Chile, Costa Rica, Colombia e Italia.

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