¡Qué angustia traigo hoy!

no encuentro el teléfono en mi bolsa…

No es que esté sometida a él

es sólo que calma mi ansiedad.

Una llamada me hace sonreír,

otras veces y en soledad

mojan mi falda.

¿Dónde te escondes, teléfono?

Alguien podría haber muerto mientras no te escucho,

Déjame tu rastro

evidencias… luces, sonidos… bip.. bip.

Necesito enviar un mensaje,

vengo crujiendo como el ruido del viento,

traigo visiones entre los dedos que deseo enviar,

son deseos no temores.

Hace calor…

remuevo otra vez la jungla de mi bolsa

-esto es un bosque prehistórico-

Cuántas cosas desconocidas en los pequeños depósitos,

Un zipper más  – esto no parece ser mío-,

no pude ser yo la que guardé tantas cosas en este rincón

Me hundo en lo desconocido de mi bolsa,

también tenía mis llaves junto al teléfono,

adónde podré regresar sin ellas.

¡Mi teléfono!

es un resurgir,

vuelvo a estar en sociedad,

experimento triunfalmente haber sobrevivido el viaje.

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2 comentarios en “Oda al celular

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