Entrevista para Presencia Universitaria por Claudia Nieto, octubre de 2014.

La gestión cultural puede considerarse como un compromiso quijotesco en Honduras. Con ella se construye ciudadanía, ya que las actividades que promueven, plantean preguntas y respuestas sobre la realidad nacional, en medio de las dificultades de la sostenibilidad.

Las necesidades del país han dado vida a los centros culturales, cuyos espacios están abiertos para que el público observe y, en ocasiones, participe del arte. Pero, ¿cómo planifican los gestores culturales esas experiencias?

Carmen Cruz, Subdirectora de Cultura de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), estuvo en el I Simposio Universitario Latinoamericano de Gestión Cultural organizado por la Universidad de la Sabana de Colombia y la Universidad de Piura de Perú, para brindar la conferencia “Nuevas experiencias para los usuarios de los centros culturales”.

“En el simposio al que asistí el tema central fue sobre cómo articular el trabajo de la academia, la investigación y la construcción de ciudadanía con la labor de la gestión cultural dentro de las universidades. Es un tema denso que la mayoría de universidades de la región de América Latina estamos en proceso de definir”, explica Cruz, quien también ha sido directora ejecutiva de la Fundación para el Museo del Hombre Hondureño (FMHH) en Tegucigalpa.

La gestión cultural desde la UNAH
La visita de la subdirectora de Cultura a Colombia, durante los días 6, 7 y 8 de octubre de este año, es una de las primeras oportunidades en que la UNAH plantea su intención de ser el máximo referente cultural en el país frente a la comunidad académica latinoamericana.

“El elemento cultura deberá estar presente en todo currículo de estudios, deberá estar presente en todo el quehacer universitario y reflejarse en la formación de las personas, esa es nuestra meta en cuanto a proyección social: construir ciudadanía”, comentó Cruz a Presencia Universitaria.

Otros temas, relacionados con el Centro de Arte y Cultura y los centros regionales también fueron abordados en la conversación. A continuación la entrevista:

Presencia Universitaria: Su conferencia trató sobre cómo crear experiencias más enriquecedoras para los usuarios de centros culturales, ¿cuáles son sus propuestas?
Carmen Cruz: Cada vez más se hace necesario trabajar en convertir los espacios culturales en lugares para el juego social y la innovación, facilitando nuevas formas de creatividad y pensamiento para el público. La manera en la que una organización cultural se relaciona con su público forma parte de su razón de ser, un factor que también puede ser responsable del éxito o fracaso de muchos de sus objetivos de gestión y, en el mediano plazo, de su sostenibilidad.

¿Cómo se puede lograr que la gente quiera volver a un centro cultural?
Fidelizar a un usuario significa incrementar su nivel de implicación con el centro cultural para conseguir que el usuario vuelva con más usuarios, con usuarios diferentes, a disfrutar de cosas similares, a probar nuevas iniciativas y nuevos servicios, más a menudo, durante más tiempo. Identificar qué valoran los usuarios y dónde están los resortes para lograr una mayor implicación con el centro cultural, es un buen fundamento para desarrollar esas potencialidades.

En general, ¿cómo se pueden implementar estas ideas en centros culturales en un contexto como el hondureño?
Considero que en Honduras hemos pasado del visitante que vaga, al visitante que vuelve y al que participa y transforma, pero no nos quedaremos ahí. Ahora queremos que el público no solo trabaje, piense y que nos ayude; ahora también queremos cambiarle la vida a través de las experiencias que le ofreceremos. Estamos en una época en la que algunas instituciones se debilitan y toman fuerza los movimientos comunitarios o la participación ciudadana, los museos y los centros culturales deben posicionarse, sin molestar y sin despertar sospechas, como sustituto de los proveedores tradicionales de bienestar.

¿Por qué sustitutos?
¿Qué tienen los centros culturales que no tienen las instituciones en las que ya no confiamos? Aún son percibidos como espacios neutrales no mediatizados, aun cuando esto no se ajuste necesariamente a la realidad. La mayoría de la gente sigue entendiendo los centros culturales como entes desinteresados que no se mueven por motivaciones económicas, sino por la defensa del bien común. Es por esto, y solo por esto, que los centros culturales cumplen una función de formación integral de las personas, por eso nos permiten meternos en sus vidas, preguntarles y desafiarles a ir un poco más lejos.

Entonces, ¿cuál es el papel actual de los centros culturales en el contexto hondureño?
Me pregunto dónde está el límite de lo que puede y no puede hacer un museo para influir positivamente en la vida de las personas. Empoderar a los ciudadanos, comprometerlos con causas mayores y procurar su bienestar son algunas de las prioridades de los centros culturales del siglo XXI y en Honduras no estamos excluidos de esta realidad. Chris Dercon, director del Tate Modern de Londres, habla del concepto de “abrazar al público”. En una entrevista que dio para la revista “El Cultural” de Madrid, en mayo de este año, habla de generar afecto: “Un museo debe ser un territorio de afecto, no de efecto. Digamos que son efectivos si son afectivos. Es algo decisivo teniendo en cuenta el desamparo afectivo que vivimos actualmente. Estamos decepcionados con los políticos, con los bancos, con la precariedad laboral” (leer la nota completa aquí). Algunos centros culturales del país ya lo están persiguiendo, y por el camino están haciendo más felices a sus visitantes.

Y más específicamente, ¿cómo pueden implementarse estas ideas en espacios como el Centro de Arte y Cultura (CAC), con un entorno muy particular?
El CAC ha venido librando una batalla constante con el tema de la inseguridad en la zona de Comayagüela, pero el hecho de que esté allí uno de los centros culturales más importantes de la ciudad ha sido positivo. Además, el equipo del CAC realiza una tarea muy importante que es la de conocer a fondo a su público, al de todos los días, el que hace uso de las instalaciones cotidianamente: niños, jóvenes y adultos de zonas aledañas y esto es precisamente lo que se debe de hacer en los procesos de fidelización de públicos. Me parece que lo que he expuesto en las preguntas anteriores es en gran medida lo que ellos ya vienen implementando y trabajando y los resultados también son evidentes y positivos.

El diálogo que la UNAH ha buscado recuperar entre las artes y la academia se conjuga en el CAC y el nuevo rumbo de la Dirección de Cultura. ¿Qué posibilidades le brinda esta apertura a la UNAH?
En el simposio al que asistí el tema central fue sobre cómo articular el trabajo de la academia, la investigación y la construcción de ciudadanía con la labor de la gestión cultural dentro de las universidades. Es un tema denso que la mayoría de universidades de la región de América Latina estamos en proceso de definir. Los gestores culturales caemos muy fácilmente en el activismo y erramos en no reflexionar o analizar los procesos que gestionamos, mientras que en la academia se peca muchas veces en sólo producir teoría que en ocasiones no se adapta a la realidad de la práctica y, en este caso, de la gestión cultural. En la Dirección de Cultura somos conscientes de esta realidad y nuestros planes de trabajo se están enfocando en lograr el equilibrio deseado entre academia, actividad artística y cultura.

Finalmente, ¿cómo se involucrará a los centros regionales en los planes futuros de la Dirección?
Comprendemos que la actividad de la Dirección de Cultura no se limita a Ciudad Universitaria, como la academia también no se limita a los muros de ésta. Desde 2015, paulatinamente, vamos a incluir en nuestra agenda de trabajo necesidades en el sector cultura que tienen los Centros Regionales. Sabemos que las necesidades son muchas y no hablo propiamente de necesidades económicas y de infraestructura, sino más bien en apoyar a los Centros Regionales a través de los programas de “Lo Esencial” de la Reforma Universitaria y de los programas de voluntariado, para ir creando sinergias conjuntas con ellos para que cada centro trabaje por alcanzar las necesidades que más considere pertinentes cubrir.

Ver entrevista en Presencia Universitaria:
https://presencia.unah.edu.hn/cultura/articulo/los-retos-de-los-centros-culturales-en-honduras

Carmen Cruz

Es originaria de la ciudad de Santa Rosa de Copán, Honduras.
Máster en Gestión de Cultural por la Universidad Carlos III de Madrid. Licenciada en Letras y Filosofía por la Universidad Rafael Landívar de Guatemala.
Actualmente radicada en la ciudad de Santa Rosa de Copán en donde trabaja como gestora cultural independiente y en un proyecto de emprendimiento propio.
Fue Subdirectora de Cultura de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Ha sido Directora Ejecutiva de la Fundación para el Museo del Hombre Hondureño. Presidente del Comité de Centros Culturales de Tegucigalpa. Jefe de la Unidad de Negocios Editoriales, Hemeroteca y Editora de Turismo e Identidad Nacional para el Grupo OPSA, La Prensa, en San Pedro Sula. Técnico académico administrativo de la Dirección de Posgrados de la Universidad Rafael Landívar de Guatemala. Ha sido profesora titular de la Universidad Rafael Landívar y Universidad del Istmo en las clases de: Introducción a la Literatura; Lenguaje y comunicación; Antropología filosófica y Apreciación de cine.
Perteneció al Comité Internacional de Investigación y Crítica Literaria de Editorial Promesa de Costa Rica, la Universidad de Costa Rica (UCR) y la Universidad de la Sabana de Bogotá, Colombia.
Ha dado conferencias y tiene publicaciones en países como México, Chile, Costa Rica, Colombia e Italia.

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