Los días 23, 24 y 25 de febrero se llevó a cabo Pública 21, organizado por la Fundación Contemporánea, La Fábrica y el Círculo de Bellas Artes en Madrid, España. El evento es apoyado y avalado por otras instituciones reconocidas en España e internacionalmente. Este fue, quizás, uno de los eventos más importantes para profesionales de la gestión cultural en Iberoamérica en 2021. El lema para este año fue la cultura se mueve y quiere hacer referencia a la capacidad demostrada por este sector y por sus profesionales para adaptarse a situaciones adversas y cambiantes y renovarse permanentemente con nuevas propuestas.

Captura de pantalla del evento inaugural Pública 21.

Durante años, Pública 21, se ha realizado de forma presencial en Madrid pero este año adaptó sus contenidos, formatos y horarios a las circunstancias de la Covid 19, incluyendo un horario compatible con Latinoamérica.

Las jornadas, durante los tres días, fueron oportunidades de compartir, refrescar y adquirir conocimientos y significó un intercambio de experiencias entre profesionales de la gestión cultural. Tuvimos de primera mano las últimas novedades y una visión más actualizada del futuro de este sector, que ya de por sí es complejo de gestionar. Hemos analizado de qué manera ha impactado la pandemia en la cultura; las claves de la transformación digital en cada sector cultural; las políticas y programas de apoyo en Europa y Latinoamérica, los proyectos más innovadores de iniciativa pública y privada, entre otros temas.

El programa de pláticas, debates, conversaciones ha estado dividido en algunos de los siguientes bloques: La cultura sí importa; 300 días después; Europa apuesta por la cultura; A través del Atlántico; La cultura de la innovación; Las claves para ser digital; Un café con…

A continuación, me permito compartir mis notas personales, ideas, pensamientos y puntos clave que, como participante del evento, considero han sido fundamentales y que vale la pena subrayar, con el fin de que analicemos cómo está la realidad de la gestión cultural actual en Europa e Iberoamérica. Lo compartido por expertos en el sector quizás nos dé algunas luces hacia dónde podrían estar enfocados nuestros esfuerzos profesionales en un momento tan complejo como el que vivimos en el mundo entero.

Captura de pantalla de uno los Zoom de Pública 21 de diálogos profesionales.

No me centraré en dar un resumen de cada bloque, en quién dijo qué, creo para eso podemos ir directamente a la programación y ver quiénes participaron. Me limito a compartir lo que para mí ha sido lo más importante y que deseo resaltar.

La apertura de Pública 21 se dio con la conversación 300 días después, la cual me ha dejado un buen sabor en boca, pues para mi sorpresa, pese a la crisis que vivimos por la pandemia de la Covid 19, el tono me ha parecido más esperanzador que de queja.

Nuestra realidad actual nos llama a un cambio en el modelo de gestión al que veníamos acostumbrados. La humanidad, claramente, está encaminada a que vivamos en medio de la súper tecnología y lo digital, sin embargo, gracias a la pandemia es como si nos han subido de golpe a la máquina del tiempo y nos han pedido acelerar la llegada al futuro. Pese a eso, hemos sabido improvisar para no quedarnos con los brazos cruzados esperando a que esta situación acabe y hemos vivido la crisis, en parte, gracias a la la tecnología y a las redes sociales.

Para la mayor parte de los sectores de la cultura, la Covid 19 ha significado un aumento de público (al menos en España): se ha dado un cruce de públicos y mayor consumo de productos culturales (aquellas personas que antes solo consumían libros hoy también consumen otras expresiones de las artes, por dar un ejemplo.) El libro ha sido esencial en este confinamiento, ya sea en su versión física como digital.

 Los espacios para la cultura se han acomodado a la normativa sanitaria: los espacios de consumo son seguros y claramente en confinamiento la gente demanda, necesita y consume cultura. El mercado digital de la cultura ha entrado en su fase de maduración.

Lo negativo se enfatiza sobre todo para las expresiones de las artes escénicas: la experiencia en espectáculos de teatro y música, entre otras expresiones. Y, aún más complejo para América Latina es la desigualdad en cuanto al acceso al internet y el comercio electrónico es aún solo para el disfrute de unos pocos. Por supuesto, la pandemia supuso el cierre de empresas y puntos de venta en físico con oferta cultural. A cambio, esto implica que las personas valorarán más ir a un evento in situ pospandemia que será un punto a favor para saber aprovechar. El comercio electrónico está en auge y es todo un mundo por explorar y aprovechar positivamente ahora mismo.

La experiencia colectiva está seriamente dañada: no tenemos conciertos, festivales y por lo tanto para este sector implica no ingresos. En el mejor de los casos, solo ha supuesto una reducción de las planillas, pero aun así es igual a que un porcentaje de profesionales se ha quedado sin ingresos. Ante la baja de centros culturales y eventos que dependen de planillas, la estrategia financiera es clave.

Captura de pantalla de Reset 21 con Jordi Herreruela, Director Festival Cruilla.

La singularidad de la transición al S. XXI: transformación digital de la cultura

La mayoría de los centros culturales se reducía a utilizar redes sociales y no siempre de la forma correcta. Sin embargo, se sugiere que la cultura en digital maneje 4 grandes pilares en su proceso de convertir contenidos: exposiciones en línea, las colecciones permanentes, lo pedagógico o educativo y el manejo de una agenda permanente, todo en formato digital.

El perfil del usuario ha cambiado y se ha ampliado. Incluyendo públicos más jóvenes al cual hay que apostarle. En este momento, si se quiere crecer, debe de ser por la vía digital. Y es por este motivo que estamos llamados a formarnos para hacer ese traslado que finalmente posibilite la ampliación de públicos: pasar de contenidos presenciales a digitales.

Es un gran momento para mantener el dinamismo incluso con atractivos híbridos: cultura en físico y en digital. Para cada uno, los formatos y la manera de hacerlo son distintos y necesitamos especializarnos en ello.

Otras claves para la transformación digital

  • Ofertar servicios culturales que generen confianza.
  • Trabajar en colaboraciones, sinergias, redes y alianzas institucionales.
  • Capturar datos de nuestro público, pero sin invadirles su privacidad. Las redes sociales siempre dan indicios, pero no define totalmente el público meta.
  • La oferta puede ser más personalizada en este momento.
  • La velocidad con que actuemos en este momento para dar servicios online, digitales, son vitales.
  • Ofrecer video píldoras de servicios de expresiones de las artes y las cultura son indispensables en este momento.
  • Rediseñar proyectos: ofrecer nuevas experiencias en línea.
  • El camino de esta transformación supondrá un aprendizaje.

Lo digital nos permite mostrar todas las expresiones de las artes y las culturas para ir al ritmo de la situación sanitaria global:

  • Proyectar el patrimonio vivo
  • Internacionalizar la cultura
  • Permite movilidad de las expresiones y los artistas

Estar online o digital hace que la cultura en sí misma sea segura e inclusiva para los momentos que vivimos.

En resumen y de esta manera logramos la mejora de la vida de las personas. La cultura es buena para salud física y mental. Cultura para vivir y vivir para la cultura.

Innovación

En una época de aceleración de desafíos en el sector cultural, las industrias culturales son parte de la solución. Hay mayor transferencia de conocimientos gracias a un incremento en la producción audiovisual lo que genera cohesión social y la hace más inclusiva.

Estamos llamados a hacer reformas, agregar elementos nuevos en las formas de gestión tradicional. Hay que adaptarse a las circunstancias. Para ello es importante:

  • Conocer el medio en el que nos movemos y gestionamos.
  • Una vez que se conoce hay que arriesgarse. Los errores cometidos son importantes para crear nuevas estrategias.
  • Espontaneidad para crear sorpresa en el público.
  • Crear desde lo emocional. Uno debe creerse lo que se propone hacer para convencer a otros.
  • Ver todo lo que sucede como oportunidad de generar cambios.

Todo lo que hagamos por innovar siempre va apuntar a la supervivencia: cambiar paradigmas, impulsar cambios, cambiar servicios a usuarios.  

Lo digital nos llama:

  1. A trabajar en la calidad de lo que presentamos para competir visualmente.
  2. Fusionar espectáculos en vivo con lo virtual. (Pos pandemia, lo “en vivo” tendrá un valor añadido”).
  3. Nos abre a un nuevo panorama de la comunicación.
  4. Híper segmentación de públicos. Los públicos saben mucho mejor lo qué les interesa.
  5. Tenemos mucha más capacidad de detectar pequeños públicos para satisfacerles.
  6. Se facilita la gestión de datos de públicos.
  7. Accesibilidad audiovisual. Inmediatez de la información y de la reacción del público. Crear experiencias en este mismo momento: ver un espectáculo en el justo momento en el que también puedes interactuar va más allá de la simple digitalización.
  8. La experiencia de estar en vivo, en directo, ha sido posible sustituirlo.
  9. Hay un segmento de púbico que nunca ha disfrutado de ciertos productos culturales presencialmente: este es un nicho por explorar.
  10. Registrar el patrimonio digitalmente.
  11. Ofrecer extras que antes era menos posible: ver tras bambalinas, conocer detalles de los escenarios y actores, por ejemplo en el caso de artes escénicas.

La experiencia en vivo no pasará de moda. Habrán siempre ambas ofertas: presencial – digital. Lo digital permite ganar protagonismo, pasar de cenicientas a protagonistas, es una gran oportunidad para ganar visibilidad de las diferentes expresiones de las artes y las culturas.

El llamado insistente a formarnos como productores de contenidos digitales que nos permita entender al público con la información que ellos quieran compartirnos; saber interpretar datos que arrojan las redes sociales. En marketing ya no hablamos de segmentación de mercados sino de servicios personalizados.  No se gana por quién tiene más visitas a los sitios web, el público cultural no por ser más es mejor. No cuenta tanto el número de likes sino el hecho de llegar a públicos sostenibles.

Diseñar la singularización de la experiencia: estrategias específicas de cómo interactuar con el público para generar vínculos emocionales.

Nuestro trabajo también deberá estar más enfocado en tratar temas de sensibilidad social. Los museos y centros culturales no son islas, son centros que a través de sus programaciones ofrecen  otras miradas para que las personas se respondan críticamente a la problemática social.

Las visitas virtuales no pueden ser solo fotos y textos. Lo digital es otro medio de lenguaje que propicia una nueva narrativa y una nueva forma de interacción.

Este conjuntos de propuestas nos encaminan a expresiones artísticas y  culturales:

+ inclusivas

+  resilientes

+ eficientes

+ colaborativas

+ productivas

*Es muy importante consultar los resultados del Observatorio de la Cultura de la Fundación Contemporánea: La Cultura en España 2020. (https://fundacioncontemporanea.com/observatorio-de-la-cultura-2020/?mc_cid=61f8f53af1&mc_eid=94eca0c656)

En este link pueden ver el documento completo.

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