Hay que ser inteligente en las ecuaciones del amor: uno ama solo lo que conoce y por eso se arriesga, lo importante es ser sincero con uno mismo, confiar en el otro, darlo todo, ser feliz en ese largo o corto tiempo y si el que te falla es el otro, ha sido solo un ensayo y error, nunca tu culpa.

Recoge lo bueno, limpia y purifica tu pasado: ¡bendito pasado! Aprende de lo malo, sé mejor y más inteligente en el futuro y no tengas miedo a volver a sentir, deja abierta las puertas, las ventanas, puede ser que vuelvan a entrar los pájaros y hagan de tu casa un nido para siempre.
Será mejor: la madurez, la intuición, de todo habrás salido fortalecida. El punto es estar bien con uno mismo y, tal vez ese estar bien implique estar solo, sin alguien a tu lado. Y si encuentras a esa persona pero lamentablemente es él el que no valora ni aprecia tu compañía de vida, contra eso no podrás luchar, pero sabrás que tú has sido sincero y que no escatimaste ni vacilaste en abrirte en cuerpo y alma a ese otro que un día vino con cantos para conquistar sirenas.

Eres inteligente, pese a los errores cometidos, podrás dejar el pasado, perdonarte, perdonar y conocer nuevas experiencias, ya lo hiciste, peores cosas han pasado y has podido con ello: tu madre ya no está para consolarte pero te ayudó a ser fuerte y todo dolor que viene después de su muerte siempre será inferior.

¡Ama intensamente en el presente, es lo único que realmente queda en estas idas y venidas del corazón!

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