No es vanidad, es la oportunidad para agradecer y replantearse aquello con lo que no nos sentimos muy bien y poder mejorar. Hoy más que nunca aspiro a serle fiel a mis propias convicciones. Ya no quiero ir a toda prisa, tampoco quiero pausas. Que las mañanas se llenen de ilusiones, que las noches tengan siempre una luna colgada del cielo que nos dé la luz suficiente para recuperar las esperanzas cuando se pierdan. Equilibrio en todos los aspectos de mi vida. Ya basta de experimentos, con esto no digo que guardaré por siempre la mochila para vivir la aventura, pero esta vez sacaré una brújula de la bolsa, espero seguirla. No me preocupa la edad que se acumula, sino lo que en esos años se va guardando para que el alma no se me arrugue pronto. Bienvenidas estas pequeñas líneas que llegan a mi cara y a mi cuello, gracias a la vida porque llegan a habitar a mi rostro. No pido muchos años, solo pido que sean muy intensos, bien vividos, los suficientes que me permitan acompañar en buena parte de la vida a Luz Aurora, después ella tendrá que volar sola. Mientras tanto, disfruto del privilegio de ser su compañera de viaje. Me he propuesto llevar a cabo con éxito la empresa de aprender a mudar de piel siempre que sea necesario. Hoy perfecciono la técnica del reciclaje del amor, es justo renovarlo para darlo con más intensidad a todos los que me rodean.

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